"Cuando quieres conseguir cualquier
propósito en la vida, sólo tienes que desearlo. Si no lo consigues, es que no lo has deseado suficiente".
Antoine deseaba desde adolescente ser el marido de una peluquera y lo consiguió. Un buen día Matilde se cruzó en su camino y todo cambió.
Antoine y
Matilde no necesitaban salir los fines de semana con otras parejas, no necesitaban amigos con los que charlar..... Su amor era tan grande, que todo eso les sobraba. Sólo querían estar juntos las
veinticuatro horas del día, disfrutando el uno del otro. Él,
admirándola, ella, sintiendo como ese hombre especial la hacía feliz de una forma u otra : con una mirada, con un
bailecito árabe inventado sobre la marcha, con algún que otro achuchón, o preparando unos cócteles imposibles a base de perfumes y
after shave......
Hoy he visto de nuevo El Marido de la Peluquera, solo , en mi casa.
Me ha gustado mucho más que cuando la vi por primera vez en el cine. En esa fecha todavía no había encontrado el amor verdadero. Ahora los años han pasado y he tenido la inmensa fortuna de encontrarlo, lo cual me ha hecho entender a la perfección el mensaje.
Anna Galiena, esa mujer tan especial que sólo con su presencia lo eclipsa todo y
Jean Rochefort, mi querido
Jean Rochefort.... no hay palabras para
encumbrarlo en este maravilloso y triste sueño del que nunca quieres despertar.
Los diálogos son para pararse un ratito a pensar y, sobre todo, la voz en
off de
Antoine.
Hoy podía escribir mucho más sobre esta
peli, pero siendo fiel a mi línea, voy a dejarlo estar
Una Joya del cine europeo de obligada visión para cualquier mortal con un mínimo de
sensibilidad.