martes, 26 de octubre de 2010

La novia de la tierra (Yilmaz Güney, 1968)


Hola amigos, perdón por el retraso...
 Llevo un tiempo viendo las películas de este genial director turco. La primera fue La novia de la tierra.
"Seyyit Han es un personaje violento dentro de una pequeña comunidad de vecinos, es justo y noble pero no permite que le hieran ni a él ni a los seres que quiere. Parece insensible, pero un día conoce a Keje, hermana de su amigo Mursit de quien se enamora. Pasan los meses y Seyyit Han pide la mano de Keje a Mursit. Éste, al saber de los odios que levanta Seyyit Han entre la población no consiente al momento el enlace. Le ruega que se aleje durante un tiempo y elimine a sus enemigos por temor a que su hermana pueda quedar pronto viuda. Seyyit Han acepta y pasan años en los cuales llegan noticias de que Seyyit murió en prisión. Por lo tanto Mursit compromete en matrimonio a su hermana con Haydar. En el día de la boda, reaparece en el pueblo Seyyit Han dispuesto a casarse con Keje según lo acordado".
Quedé maravillado ante el retrato social y psicológico que propone Güney, por no hablar de la habilidad que tiene el turco rodando secuencias así como actuando (él es el protagonista).
En fin, una joya, si tenéis posibilidad de verla, os animo a hacerlo.
Dispongo de la peli, si alguien está interesado  ya sabe lo que tiene que hacer....

sábado, 27 de febrero de 2010

Nuit noire (Olivier Smolders, 2005)


Nuit noire es una fabula construida sobre la boda del negro y del blanco, de la nieve y de la noche, de la sangre y de la leche, de una vieja Europa y de una África que ella ha inventado, de la vida subterránea de los escarabajos y de la vida aérea de las mariposas. Prisionero entre el deseo y la repulsión que transmite el paraíso perdido de sus amores de crianza, Oscar abandona poco a poco la vida inquietante de los fantasmas.
Excepcionalmente rodada, con una fotografía magistral, Nuit noire abre las puertas a una nueva forma de hacer cine que bien podría recordarnos en ciertos momentos  a Lynch  e incluso en otros, a Jean-Pierre Jeunet.
Captures:






Absolutamente imprescindible

martes, 23 de febrero de 2010

Spellbound (Alfred Hitchcock, 1945)

Tras haber terminado las filmaciones de LIFEBOAT (1943), Alfred Hitchcock volcó su atención a su próximo proyecto. Consciente del deseo de David O. Selznick de realizar un film que hablara de las posibilidades curativas de la psicoterapia, Hitchcock había estado buscando una novela que sirviera para cumplir este objetivo, y cuyos derechos pudiera adquirir sin complicaciones. La idea del director era evitar los tópicos que pudieran resultar controversiales, y por una vez ganarle a Selznick en su propio juego, adquiriendo la opción cinematográfica de una novela adaptable, para luego revenderle los derechos al productor. La novela escogida por el director sería, The House of Dr. Edwardes, la cual había sido escrita por John Leslie Palmer y Hilary Aidan St. George Saunders, bajo el seudónimo de Francis Beeding, y cuyo contenido era un sorprendente relato de brujería, cultos satánicos, psicopatología, asesinato y confusión de identidades, ambientado en un asilo suizo. Selznick se mostró bastante receptivo a la idea de Hitchcock, principalmente por el hecho de que en aquel entonces se encontraba consultando a un psicoterapeuta. Aunque el productor no se comprometió del todo con el proyecto, si se mostró sumamente interesado en que la historia se enfocara en el psicoanálisis. Finalmente, Selznick decidió comprarle los derechos a Hitchcock, quién dicho sea de paso, se encontraba en Londres, y le encargó la producción de la cinta al guionista Ben Hecht. Poco tiempo después, Hitchcock y Hecht comenzarían a trabajar en la confección del guión, para lo cual visitaron el Asilo de Hartford en Connecticut, la cual sería su primera parada en su recorrido por diversos hospitales mentales, antes de parar en los pabellones psiquiátricos del Hospital Bellevue ubicado en Nueva York. La colaboración entre el director y el guionista resultó ser bastante fructífera, especialmente por el hecho de la fascinación que ambos hombres poseían por los rincones más oscuros de la mente humana. Mientras que Hecht se preocupaba de ir hilvanando una trama coherente, Hitchcock aportaba con los giros argumentales que se apoyaban en aquellos hechos cotidianos que podían convertirse en pequeños traumas. El guión terminado, que inicialmente tenía tan solo un leve elemento romántico el que posteriormente sería aumentado por Selznick, contenía una buena parte de las pesadillas y traumas del director. Existe un sensación de latente culpabilidad que cruza toda la cinta, junto con una sensación de legado de las neurosis familiares, lo que no es más que una huella deciertos
recuerdos infantiles que de adulto permanecieron escondidos bajo una avalancha de temerosa represión. Las dos historias de culpabilidad que aparecen en el film, exhiben en cierta medida los propios sentimientos del director; primero está el hombre que cree que fue el responsable de la muerte de su padre; el personaje interpretado por Gregory Peck por su parte, también esconde un sentimiento de culpabilidad que será revelado en el último tramo de la historia. Es la explicación que da el personaje de Bergman; “La gente se cree a menudo culpable de algo que nunca hizo. Normalmente es algo que se remonta a su infancia. El niño desea a menudo que le ocurra algo terrible a alguien, y si realmente le ocurre algo a esa persona, el niño cree que él ha sido la causa. Y crece con un complejo de culpa sobre un pecado que ha sido solamente un mal sueño infantil”, la que refleja la mezcla de resentimiento y culpabilidad que caracterizó la relación de Hitchcock con su padre.

En este sentido resultan claves las palabras que el personaje de Gregory Peck menciona cuando tiene el ataque de pánico en el quirófano, “¡Abrid las cerraduras de las puertas! ¡No pueden mantener a la gente en celdas!, palabras que hacen alusión al recuerdo de la infancia de Hitchcock de ser encerrado por su padre en la celda de una prisión. La filmografía del director se fue convirtiéndo en una especie de autobiografía basada en sus experiencias que terminaban transformándose en tortuosas fantasías guiadas por la culpabilidad. Como bien menciona el viejo analista y mentor de Constance, interpretado por Michael Chekhov, “Es muy triste amar y perder a alguien. Pero al cabo de un tiempo olvidarás. Volverás a tomar los hilos de tu vida allá donde los dejaste no hace mucho. Y trabajarás duro. Hay mucha felicidad en el trabajar duro. Quizá la mayor parte de la felicidad”. Tras las experiencias que vivió el director, llegó a la conclusión que esta afirmación era cierta.

Pese a todo esto, la escena clave en lo que al psicoanálisis se refiere, sería la famosa secuencia del sueño del personaje de Peck. Hitchcock y Hecht se las arreglaron para convencer a Selznick que contratara a Salvador Dalí para que realizara una serie de pinturas cuyas imágenes serían utilizadas para retratar el aproblemado inconsciente del protagonista. Aunque Selznick pensó que Hitchcock le pedía esto para obtener algo de publicidad extra, la verdad es que el director quería presentar secuencias oníricas que resultaran vívidas, lo que iba a resultar más fácil gracias a la gran ejecución gráfica del pintor. Pero las extrañas ideas surrealistas de Dalí, algunas de las cuales derivaban de UN CHIEN ANDALOU (1929) y L'ÂGE D'OR (1930), los films que había diseñado en París con Luis Buñuel, llegaron a extremos desmesurados, e incluso Hitchcock tuvo que reconocer que Selznick tenía razón: la secuencia del sueño tal y como fue diseñada y filmada en un principio resultaba demasiado larga e incomprensible (la secuencia originalmente duraba 20 minutos y quedó reducida a no más de dos minutos). Dicha secuencia fue dirigida por William Cameron Menzies, ya que Hitchcock se encontraba en Londres en ese momento, pero su nombre no aparece en los créditos.

El grupo de actores que trabaja en este film realiza un estupendo trabajo, las actuaciones son impecables y totalmente creíbles, aunque en un principio Selznick pretendía contar con Joseph Cotten, Dorothy McGuire y Paul Lukas como sus protagonistas. La película obtuvo seis nominaciones al Oscar, entre las que se encuentran la de mejor actor secundario (Michael Chekhov), mejor fotografía (George Barnes), y mejor director, de las cuales ganó uno a la mejor banda sonora, obra de Miklós Rózsa. El compositor se encargaría de introducir un instrumento musical electrónico conocido como theremin, el cual luego sería ligado a todo tipo de desórdenes psicológicos y mucho más tarde, pasaría a formar parte de las clásicas bandas sonoras de las cintas de ciencia ficción.

Más allá de todo el énfasis e interés que se le da al psicoanálisis, a fin de cuentas poco termina importando. Toda la parafernaria psicológica termina siendo convirtiéndose en el instrumento utilizado para resolver el misterio que envuelve la trama, en otras palabras no es más que el famoso MacGuffin. Según el mismo Hitchcock, SPELLBOUND es “otra historia de persecución envuelta en una trama que involucra un seudo-psicoanálisis”. De todas formas, la cinta marca uno de los puntos más altos de la carrera del director. Además de la estupenda e inolvidable secuencia onírica, el film está plagado de un buen número de maravillosos efectos visuales, una trama interesante y bien construida, sólidas actuaciones, un acercamiento más directo al universo freudiano, y una banda sonora que resulta ser una pieza importante del ensamblaje formado por el director. La película resultó ser un éxito, y hoy es vista como una de las mejores obras del brillante director británico.

lunes, 22 de febrero de 2010

Más alla del bien y del mal : Liliana Cavani (1977)

Hoy comienzo un nuevo proyecto en el blog . Estoy bastante cansado  con todo ese rollo de darle un toque personal a las peli que comento, así que me limitaré a recomedarlas y a poner otros comentarios que me parecen bastante más ilustrativos que los mios. Por otra parte, de esta forma voy a poder hacer más posts y por consiguiente, hacer mucho más larga la lista de Mis películas y series favoritas de todos los tiempos.

La polémica directora italiana Liliana Cavani que ya anduvo a la brega con su "Galileo Galilei", se atrevió, esta vez, ¡ahí es nada!, con el mismísimo F. W. Nietzsche. El filósofo agnóstico, liberal, socialista, apasionado y radical, que puso en un brete la cultura europea de su siglo. En la película vislumbramos algo de su irracionalismo moderno al que acompañaron ambiguas amistades; sus crisis, el ambiente hostil de un hogar presidido por una intolerante hermana, y su locura final de la que jamás se recuperó. Es un film poco visto, o nada visto, pero decididamente recomendable. Hoy, los que tanto admiramos (y conocemos) a Visconti, y luego al mejor Bertolucci, adivinamos que la Cavani encauzaba sus desviacionismos hacia ese mundo apasionado del maestro Luchino, y que también parecían abrírsele las puertas estilísticas del gran Bernardo. Dominique Sanda, atractiva, racionalista y sensual (ya lo estuvo en "Novecento"), se convierte en el epicentro del film, y Virna Lisi, viperina y bella, reivindica su gran talento interpretativo, malgastado, años atrás, en absurdas comedietas norteamericanas. El bergmaniano Erland Josephson crea un gran Nietzsche. Robert Powell, que fue el "Mahler" de Ken Russell, nos ofrece un interesante recital como su ambiguo alumno.
La evolución progresiva del arte es resultado del “espíritu apolíneo” y del “espíritu dionisíaco”, de la misma manera que la dualidad de los sexos engendra la vida en medio de luchas perpetuas y por aproximaciones simplemente periódicas.” (Nietzsche El origen de la tragedia, p.23)La idea de una evolución del arte en Nietzsche se basa en la lucha entre dos conceptos: lo “apolíneo” (lo ordenado, equilibrado, simétrico, racional, estático) y lo “dionisíaco”, (el desorden, el desequilibrio, lo irracional, lo pasional, la exaltación de los sentidos sin el control de la razón) Uno, identificado con las artes plásticas; el otro, con la música desprovista de forma.
Pero Cavani no se queda sólo en eso y trata de personificar a Dionisio, sirviéndose de un personaje que aparece en las alucinaciones de Fritz (referente del mismo Nietzsche).
El hombre dotado de un espíritu filosófico tiene el presentimiento de que detrás de la realidad en que existimos y vivimos hay otra completamente distinta.
El ambiente sin convenciones se manifiesta en un delirio constante en el que los tres personajes del film se someten a un espíritu dionisiaco, semejo al exceso de la decadencia de la burguesía; las primeras metáforas eclipsan la lucidez racional y los acontecimientos se suceden como episodios oníricos, que aparecen a intervalos cada vez más frecuentes.
El triunfo de la tentación, del Tánatos sobre la reflexión nos acerca a la Naturaleza y nos hace ver que el instinto devora inexorablemente la soberbia del animal pensante.
Bueno, y después de tanto comentario y tanto análisis ( no míos, que quede claro, mi cerebro no da para eso) sólo me queda recomendarla encarecidamente. Si alguno de vosotros tiene interés en verla y no la consigue (ya que la peli es una rareza de cojones) sólo tiene que decirlo.
Captures: